Antes de pedir la visita, estas son las dudas que más se repiten en las juntas de Leioa cuando alguien plantea que el ascensor se limpie más a menudo.
¿Qué se mira en la cabina para decidir la frecuencia?
Cuatro superficies, y en este orden. La botonera, porque recibe más manos al día que ninguna otra parte del edificio y ahí la huella se acumula antes. Las jambas de la puerta, donde queda el roce de quien entra y sale pegado al marco. El suelo, sobre todo la franja de delante de la puerta, que es donde se concentran las paradas. Y el zócalo, por debajo de la rodilla, que recoge el contacto de bolsas y carros. Con lo que esas cuatro enseñan sale una frecuencia. No se cuentan viajes: no hay contador de eso ni es trabajo de una empresa de limpieza.
¿Cambia el servicio si el edificio se usa más de lo que dicen las viviendas?
Cambia la frecuencia, no el trabajo de cada visita. En una cabina se hace siempre lo mismo: botonera, jambas, suelo, zócalo y espejo. Lo que se ajusta es cada cuánto se hace. Un portal por el que entra y sale gente todo el día llega a la semana siguiente con la botonera marcada otra vez, aunque tenga las mismas viviendas que el de al lado. Ese portal necesita más pasadas, no una limpieza distinta. Y eso se decide con la cabina delante, no con el número de viviendas de la escritura. Si el uso baja con los años, la frecuencia también puede bajar.
¿Se puede subir la frecuencia sin cambiar el contrato?
Sí. La frecuencia es un parámetro del servicio, no un contrato nuevo. Si en la revisión se ve que la cabina no aguanta hasta la visita siguiente, se propone añadir pasadas y se refleja en la factura como lo que es: más visitas del mismo servicio. La comunidad decide en junta si lo aprueba, con la propuesta delante y sabiendo qué se va a facturar. También funciona al revés: si la cabina llega bien de una semana para otra, sobran pasadas y se plantea bajarlas. Nadie tiene que firmar de nuevo para mover algo que se puede ajustar.
¿Qué pasa si media comunidad no ve el problema y la otra mitad sí?
Pasa a menudo, y es lógico: quien coge el ascensor dos veces al día no ve lo mismo que quien lo coge ocho. Por eso la propuesta no se apoya en opiniones. Se apoya en lo que muestra la cabina, que es igual de visible para todos: la huella acumulada en los botones, el roce de las jambas, la franja marcada delante de la puerta. Eso se puede enseñar en la junta y cada vecino lo comprueba por su cuenta al bajar. La decisión sigue siendo de la comunidad y se toma como se toman todas, pero al menos se discute mirando lo mismo.
¿Hace falta permiso de la empresa mantenedora para tocar la botonera?
No, porque limpiar una botonera no es tocar el ascensor. Se limpia la superficie exterior del panel, con paño y producto adecuados al acabado, sin desmontar nada, sin abrir el cuadro y sin acceder a ninguna parte interna. Todo lo que hay detrás de esa placa es territorio de la empresa mantenedora y ahí no se entra. Si vuestro contrato de mantenimiento incluye alguna condición concreta sobre quién puede intervenir en el aparato, lo sensato es leerlo antes: lo comprueba la comunidad o la administradora. Con la limpieza de superficies expuestas no suele haber ningún conflicto.
¿Cuánto cuesta la limpieza del ascensor de una comunidad en Leioa?
No hay tarifa cerrada, y nadie serio te dará una cifra por teléfono sin ver el portal. En la visita se miran las variables que de verdad mueven el presupuesto: cuántas paradas tiene el edificio, cómo está la cabina al empezar, cuánta superficie de acero inoxidable hay que repasar y con qué rapidez vuelve a marcarse la botonera. De ahí sale una frecuencia y, con ella, la cifra. Dos portales de Leioa con las mismas viviendas pueden salir a precios distintos, y eso es señal de que se ha mirado el edificio y no una tabla. Pide la visita y lo ves.
¿Cómo se compara el precio entre dos portales con el mismo número de viviendas?
Se compara por lo que pide cada cabina, no por lo que dice la escritura. De dos portales de doce viviendas, uno puede tener la botonera casi como el primer día y el otro el serigrafiado apagado y las jambas rozadas. El segundo necesita más pasadas al mes, así que su presupuesto es mayor. No es que se le cobre de más: es que se le limpia más veces. Dentro de cada portal, en cambio, el ascensor es un servicio común y el gasto se reparte como marquen los estatutos y la junta, nunca según quién crea que lo usa más.
¿El desgaste de la botonera se quita o ya es permanente?
Hay que separar dos cosas que se ven parecidas. La suciedad sí sale: la huella, la película de grasa de las manos y ese brillo apagado del uso diario se van con producto específico para el acabado y el paño en el sentido correcto. Lo que no sale es el desgaste del material. Cuando la serigrafía de un número está borrada de tanta pulsación, o el metal tiene una raya hecha, ninguna limpieza lo devuelve. Quien te prometa lo contrario te está vendiendo humo. Lo que sí se evita es que el resto del panel acabe en el mismo punto.
¿Aún con preguntas?
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