En las juntas salen siempre las mismas preguntas cuando alguien plantea limpiar de otra forma el ascensor de una cabina pequeña. Estas son, con la respuesta directa.
¿Esto se limpia igual que una cabina grande?
No, y ahí está casi todo el problema. En una cabina grande la gente se separa y el roce se concentra en dos puntos: la botonera y la zona de la puerta. En una cabina donde nadie entra sin tocar, ese mismo roce se reparte por las cuatro paredes, a la altura de las manos y de los hombros. Si se aplica el protocolo de una cabina grande, se repasan los puntos de siempre y el resto de la pared se va apagando poco a poco. Por eso el trabajo se hace por superficie completa y no por puntos. Es distinto, no menor.
¿Se puede ampliar una cabina de ascensor pequeña?
Eso no es limpieza: es obra, y de las grandes. Tocar las dimensiones de una cabina implica al hueco, a la estructura y a la empresa mantenedora del ascensor, con proyecto, permisos y una derrama por delante. No es algo que una empresa de limpieza pueda ofrecer ni valorar, y quien te lo mezcle en un presupuesto de limpieza te está confundiendo. Lo que sí se puede hacer es lo otro: dejar de tratar una cabina estrecha como si fuera grande y repasar toda la superficie que la gente toca. Muchas veces esa idea de ampliar sale en junta porque la cabina se ve descuidada, no porque el tamaño estorbe.
¿Qué se puede hacer en un ascensor pequeño sin obra?
Bastante más de lo que parece. Se repasa la pared completa a la altura de manos y hombros, no solo la botonera y el zócalo. Se entra por las esquinas del fondo, que en una cabina estrecha acumulan más porque nadie llega bien a ellas cuando el ascensor va ocupado. Se trata el acero inoxidable con producto específico y en el sentido del satinado, para no dejar vetas nuevas. Y se ajusta la frecuencia al roce real de vuestro edificio. Nada de eso toca el aparato ni las dimensiones. Lo que no se arregla sin obra es el tamaño, y conviene decirlo desde el principio.
¿Cómo se limpia una cabina estrecha sin margen para maniobrar?
Cambiando el orden, que es lo que casi nadie hace. Antes de meter cubo y material se mira el ancho real y por dónde puede moverse una persona con la puerta abierta. Se empieza por arriba y por el fondo, mientras el acceso está libre, y se termina saliendo hacia la puerta. Al revés, el equipo acaba tapando la única zona por la que se llega a las esquinas, y esas esquinas se quedan a medias. También se trabaja con paños limpios por zonas, para no arrastrar la grasa de la franja del hombro al resto de la pared. Es método, no fuerza.
¿Por qué las esquinas de una cabina pequeña acumulan más suciedad?
Por dos motivos que se suman. El primero es de uso: cuando la cabina va llena, la gente se aprieta hacia el fondo y las esquinas reciben roce de abrigos, bolsas y mochilas todo el día. El segundo es de limpieza: son justo el sitio al que peor se llega, sobre todo si se entra con el material y se limpia de la puerta hacia dentro. Reciben más y se repasan menos. Se resuelve entrando por ellas al principio de la visita, con el acceso todavía despejado, en lugar de dejarlas para el final, que es cuando ya no hay sitio.
¿Cuánto cuesta la limpieza del ascensor de una comunidad en Portugalete?
No hay tarifa cerrada, y nadie serio te dará una cifra por teléfono sin ver la cabina. En la visita se miran las variables que mueven el presupuesto de verdad: cuánta superficie de acero inoxidable hay que repasar, en qué estado llegan las esquinas y la franja del hombro, cuántas paradas tiene el edificio y con qué rapidez vuelve a marcarse la pared. De ahí sale una frecuencia y, con ella, la cifra. Dos comunidades de Portugalete con el mismo número de viviendas pueden salir a precios distintos, y eso es señal de que se ha mirado el edificio y no una tabla.
¿Una cabina pequeña cuesta menos de limpiar que una grande?
Es lo primero que se piensa y casi nunca sale así. Menos metros cuadrados no significan menos trabajo: en una cabina estrecha la proporción de superficie que la gente toca es mayor, el roce llega a las cuatro paredes y las esquinas piden un repaso aparte. Además hay menos margen para moverse, así que cada pasada lleva su tiempo. Puede quedar parecido a una cabina grande y a veces algo por encima. Lo que no se hace es descontar por tamaño y luego limpiar solo los puntos de siempre, que es como acaban muchas comunidades pagando poco por un resultado que no aguanta.
¿Se puede quitar una raya ya hecha en la pared de la cabina?
No con limpieza, y quien te diga lo contrario te está vendiendo humo. Hay que separar dos cosas que a simple vista se parecen. La suciedad de contacto sí sale: la grasa, las huellas y esa película mate que deja el roce diario se van con producto específico para acero inoxidable y el paño en el sentido del satinado. La raya es otra cosa: es el metal marcado, daño de material, y eso se pule o se sustituye el panel, trabajos de otro oficio que no son limpieza. Lo que sí se hace es decírtelo el primer día, señalando qué va a salir y qué se queda.
¿Aún con preguntas?
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