Antes de decidir nada, en la junta se repiten siempre las mismas dudas sobre el olor del ascensor. Van respondidas sin rodeos.
¿Por qué huele el ascensor si está limpio?
Porque se limpia lo que se ve y el olor no está ahí. En una cabina cerrada, las juntas de goma de la puerta, el canal del suelo y el zócalo absorben humedad y todo lo que entra con ella. Cuando la cabina se calienta, esa humedad se va soltando, y por eso el olor aparece con el suelo recién fregado y la botonera brillando. No es que la limpieza esté mal hecha ni que tu olfato exagere: el repaso habitual no llega a esas zonas. La diferencia está en incluirlas en el alcance de la visita, no en frotar más fuerte lo de siempre.
¿El ambientador no es suficiente?
Aguanta un rato y después vuelve lo de antes, que es justo lo que ya has comprobado. El ambientador perfuma el aire de la cabina, y ese aire se renueva cada vez que se abre la puerta. Lo que no toca es la goma de las juntas ni el canal del suelo, que es donde el olor se ha quedado alojado. Por eso una comunidad puede gastar en botes cada mes y seguir igual. Como apaño puntual antes de una visita vale; como solución, no. Lo que cambia el punto de partida es limpiar las zonas que retienen, con una frecuencia pensada para vuestro edificio.
¿Cómo se limpian las juntas de goma del ascensor?
Con paño y producto, pero entrando por dentro del perfil, que es la parte que casi nunca se hace. Las hojas de la puerta llevan goma en el canto y abajo, y la suciedad se mete por ahí, no por la cara vista. Primero se retira en seco lo acumulado, luego se limpia el perfil por dentro y se pasa el paño humedecido, sin encharcar: el agua de más baja al canal y al foso y crea el problema contrario. Después se vacía el canal del suelo antes de fregar, nunca después. Es trabajo de detalle, con la cabina parada un rato y los vecinos avisados.
¿Y si el olor no viene de la cabina sino del cuarto de basuras o del portal?
Pasa más de lo que parece, sobre todo en edificios donde el cuarto de basuras queda cerca del hueco del ascensor. Si el foco está fuera de la cabina, limpiarla cada semana solo compra unos días. Por eso lo primero es mirar de dónde viene: se revisa la cabina, el rellano y el hueco, y se te dice con claridad si el olor se está alimentando desde otro sitio. Si es así, ahí tiene que actuar la comunidad, y la limpieza de la cabina se organiza en consecuencia, trabajando las zonas que retienen. Lo que no tiene sentido es pagar repasos que compiten contra un foco abierto.
¿Quién responde del interior de la cabina, la comunidad o la empresa mantenedora?
Son dos contratos distintos y conviene tenerlo claro antes de reclamar a quien no toca. La empresa mantenedora del ascensor responde del aparato: maquinaria, puertas, seguridad y revisiones obligatorias. El interior de la cabina, es decir, paredes, suelo, espejo, botonera y las gomas de la puerta, es limpieza, y eso lo contrata y lo paga la comunidad. Cuando algo del olor apunta a un elemento del aparato, se te dice y se deriva al mantenedor en lugar de tocarlo. Esa frontera se explica en la primera visita, para que nadie espere de la limpieza algo que no le corresponde.
¿Cuánto cuesta la limpieza del ascensor de una comunidad en Santurtzi?
No hay tarifa cerrada, y nadie serio te dará una cifra sin ver la cabina. En la visita se miran las variables que mueven el presupuesto: cuántas paradas tiene el edificio, en qué estado llegan las juntas, el canal del suelo y el zócalo, cuánta superficie de acero inoxidable hay que repasar y con qué frecuencia pide vuestro uso que se vuelva. De ahí sale una propuesta que se explica señalando la puerta y el suelo, no leyendo una tabla. Dos comunidades de Santurtzi con las mismas viviendas pueden salir a precios distintos, y eso es buena señal: se ha mirado el edificio.
¿Trabajar el olor cuesta más que una limpieza normal?
No, y si alguien te lo cobra aparte, pregunta por qué. Las juntas de goma, el canal del suelo y el zócalo son parte de la cabina, así que limpiarlos entra en el alcance del mismo servicio, no en un añadido que se factura suelto. Lo que sí mueve el precio es lo de siempre: paradas del edificio, estado de partida y frecuencia. Si una cabina llega muy cargada, la primera visita puede llevar más tiempo, y eso se te dice antes y no cuando llega la factura. Lo que no vas a ver es una línea de presupuesto llamada olor.
¿El olor desaparece del todo o puede volver?
Puede volver, y quien te asegure lo contrario te está vendiendo humo. El olor entra en la cabina todos los días, con la basura, con la ropa mojada, con el tabaco, y la goma y el vinilo lo retienen. Limpiar esas zonas cambia mucho el punto de partida, pero no convierte la goma en un material que no absorba. Por eso el trabajo se plantea con una frecuencia y no como una intervención única, y por eso se revisa de dónde viene cuando reaparece antes de lo esperado. Nadie te va a prometer una cabina sin ningún olor. Lo que sí se sostiene es la diferencia.
¿Aún con preguntas?
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