Y estas son las preguntas que aparecen siempre cuando el mensaje ya está en el móvil y hay que contestar algo.
¿Cómo sé que son chinches y no otra cosa?
Por la inspección, no por el mensaje. Se miran los sitios donde se refugian de verdad: costuras y esquinas del colchón, junta con el somier, parte trasera del cabecero, tornillería de la cama, rodapiés y juntas junto a la cabecera. Con eso se confirma o se descarta, y te lo damos por escrito. Muchos avisos acaban siendo otra cosa, desde una reacción de la piel hasta otro insecto que se le parece, y por eso conviene confirmarlo antes de tratar nada y antes de tener ninguna conversación con nadie. Salir de dudas cuesta poco tiempo; tratar a ciegas cuesta bastante más.
¿Las chinches salen por falta de limpieza?
No. La chinche de cama no aparece por falta de limpieza, y esto es lo más importante de toda esta página. Viaja por transporte pasivo: en maletas, en bolsas de ropa y en mobiliario de segunda mano, y entra igual en una casa impecable que en un piso recién reformado. No es culpa de nadie, ni tuya ni de quien vive en la vivienda: nadie las trae a propósito y casi nadie sabe reconocerlas a tiempo. Por eso buscar responsables no lleva a ningún sitio, y mirar el piso y actuar sí. Limpiar más no las evita ni las elimina.
¿Quién lo paga, el propietario o el inquilino?
No hay forma de saber cuándo entró una chinche. Ni nosotros ni nadie puede fecharlo, porque no deja constancia de su llegada, y quien te diga lo contrario está opinando. Por eso no dictaminamos quién paga ni mediamos entre propietario e inquilino: no es nuestro trabajo. Lo que hacemos es identificar qué hay, tratarlo si procede y dejar el informe de cada visita, con fecha, zonas revisadas y qué se aplicó. Ese informe es lo que las dos partes pueden poner encima de la mesa para hablar con hechos en lugar de con sospechas, que es justo lo que suele bloquear la conversación.
Ya traté yo con productos de droguería y volvieron. ¿Por qué?
Porque el producto de droguería llega donde tú ves y la chinche se refugia donde no llegas, y sobre todo porque los huevos resisten y eclosionan más tarde. Aplicas, parece que ha funcionado y semanas después vuelve la actividad. No es que lo hicieras mal: con un espray de supermercado ese es el resultado previsible, y nadie te avisó. Hay otro efecto menos visible y más molesto, y es que un producto mal dirigido puede dispersarlas hacia habitaciones donde antes no había nada. Por eso el tratamiento va por puntos y con revisiones programadas, no en una sola pasada.
¿Hay que tirar el colchón, el somier y los muebles?
Casi nunca hay que tirar nada. El colchón y el somier se tratan en su sitio, y los muebles, los rodapiés y las juntas se tratan por puntos, sin desmontarlos ni sacarlos del piso. La ropa y el textil se salvan también. Deshacerse del mobiliario sale caro, no resuelve por sí solo y encima puede mover el problema por el portal mientras lo bajas. Y marcamos dónde acaba nuestro trabajo: no retiramos muebles ni colchones, no gestionamos su desecho y no limpiamos la vivienda. Si en algún caso decides prescindir de algo, esa gestión la organizas tú por tu cuenta.
¿Qué tengo que hacer yo antes de que vengáis?
Poco, y concreto. Retirar la ropa de cama y la de armarios y cajones a bolsas cerradas, y dejarlas cerradas hasta después de la visita. Despejar el perímetro de la habitación para que los rodapiés y las juntas queden accesibles, y dejar la cama accesible por los cuatro lados. Y darnos acceso al piso en la franja acordada, con el inquilino presente o sin él, como prefiráis. El lavado de la ropa lo haces tú o quien tú decidas: no hacemos lavandería, no limpiamos la vivienda y no retiramos nada. El técnico te indica qué ventilar después y cuándo se vuelve a usar la habitación.
¿Cuántas visitas hacen falta y por qué no basta con una?
Más de una, siempre. Quien te prometa resolverlo en una sola visita te está mintiendo, y el motivo es biológico: los huevos resisten al tratamiento y eclosionan días después, así que hay que volver cuando eso ocurre para tratar lo que ha salido. El número exacto depende de lo que aparezca en la inspección y de cómo responda el piso entre una visita y otra, y por eso no se cierra por teléfono. Lo que sí queda cerrado es la fecha de la siguiente, escrita en el informe de la anterior. Tampoco damos plazos de erradicación: damos revisiones con fecha.
¿Sale a cuenta revisar entre inquilinos aunque no haya nada?
Es el momento más cómodo del año para hacerlo, aunque no hayas visto nada. El piso está vacío, no condicionas la vida de nadie, se trabaja a fondo en la habitación entera y no hay que cuadrar horarios con quien vive allí. Cierras la rotación sabiendo qué hay en vez de suponiéndolo, y con un informe fechado que puedes enseñar al siguiente inquilino cuando le entregas las llaves. En un mercado pequeño como el de Leioa, donde una vivienda coge fama en una semana, esa tranquilidad pesa. La alternativa es enterarte a mitad de contrato y a las once de la noche.
¿Aún con preguntas?
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