Antes de coger el teléfono por una sola cucaracha, casi todo el mundo pasa por estas dudas.
He visto una sola. ¿Merece la pena llamar ya?
Merece la pena preguntar, que no es lo mismo que contratar un tratamiento. Dudar por una sola es lo normal, y no es culpa tuya: nadie te ha explicado nunca qué convierte a un bicho suelto en un aviso. El criterio son tres cosas que tú ya sabes: a qué hora la viste, en qué parte del edificio y si era grande y oscura o pequeña y clara. Con eso, una inspección resuelve la duda en una visita y te dice por escrito si hay que hacer algo o no. Llamar por una no te compromete a nada, y llegar pronto suele significar tratar menos.
¿Cómo sé si es un bicho aislado o hay más?
Mirando dónde y cuándo, no cuántos. Un ejemplar que aparece en el portal o en el garaje, de noche, y no vuelve a verse en semanas, suele venir del saneamiento o de la calle. En cambio, si aparecen dentro de la vivienda, si son pequeñas y claras, si las ves a horas de luz o si dos vecinos las han visto la misma semana en puntos distintos, ya hay algo que mirar de cerca. La inspección lo cierra: se revisan bajantes, registros, cuarto de contadores y garaje, se identifica la especie y se te entrega por escrito lo que hay.
En la junta dirán que es gastar por nada. ¿Cómo lo planteo?
Llevando hechos y no impresiones, que es lo que desmonta esa objeción. Anota qué se ha visto, dónde exactamente y a qué hora, y si hay más de un vecino que lo haya visto, que lo diga en la reunión. Con eso propón una inspección, que es lo único que se decide ese día: no un tratamiento, ni un contrato. Del informe sale después qué hace falta, si es que hace falta algo. Que hasta ahora no se haya planteado no es culpa de nadie, porque esto no suele mirarse hasta que ya se queja medio portal.
¿Por qué se ven cucarachas o ratas de día?
Porque tanto las cucarachas como los roedores son de hábitos nocturnos: se mueven cuando no hay gente y buscan oscuridad. Cuando aparecen a la luz, casi siempre hay una razón. Puede ser que el refugio se les haya quedado pequeño y compitan por el espacio y la comida, y entonces los ejemplares desplazados salen a horas raras. Puede ser también una huida: obras que remueven arquetas, o un tratamiento reciente en un local contiguo que empuja a los que quedan. Y a veces es un ejemplar que subió del saneamiento y cruzó de paso. Por eso interesa la hora exacta y el sitio.
¿Cuál es la mejor época del año para tratar?
Se puede tratar los doce meses del año, y en un caso declarado se trata cuando aparece, sin esperar a ninguna fecha. Lo que cambia con la época es el esfuerzo. La actividad de cucarachas y roedores sube con el calor, así que una finca revisada y tratada antes de que apriete el buen tiempo llega a julio con el trabajo hecho, mientras que en pleno agosto suele haber más puntos que atender y más partes del edificio que incluir. Si puedes elegir cuándo mirar sin prisa, la primavera es el momento cómodo. Si ya ves actividad, el momento es ahora.
¿Cada cuánto hay que revisar un portal y un garaje?
Depende del edificio, y por eso el número sale de la inspección y no de un catálogo. Pesan cosas concretas: si el garaje tiene rampa a la calle y cuánto trasiego hay, si el cuarto de basuras está dentro o fuera, en qué estado están las bajantes y los registros, si hay lonjas en los bajos y qué se encontró la última vez. En comunidades lo habitual es repartir varias revisiones a lo largo del año y reforzar antes del calor, mirando portal y garaje en cada una. La fecha siguiente queda cerrada en el informe, no en el recuerdo de nadie.
¿Qué mirará el técnico en la inspección?
Los sitios por los que se pasa y se cría, que casi nunca son donde tú viste el bicho. En un bloque son las bajantes y su paso entre plantas, el cuarto de contadores, el de basuras, los registros y arquetas interiores, el garaje con su rampa y sus esquinas, los huecos junto a tuberías y las lonjas si las hay. Se identifica la especie, porque no se trata igual una cucaracha de saneamiento que una de cocina, y se anota dónde hay actividad y dónde no. De ahí sale el informe: qué se ha visto, en qué punto y qué se propone.
¿Sale a cuenta un plan con revisiones o llamar cuando hay problema?
Compara alcance, no facturas. Cuando se llama al principio, el trabajo suele quedarse en un punto y su paso, y se resuelve en pocas visitas. Cuando se llama con el edificio ya quejándose, lo habitual es tener que incluir portal, cuartos comunes y garaje, y encadenar varias visitas hasta cerrar el ciclo. El plan con revisiones no es un gasto fijo por si acaso: es lo que hace que la mayoría de los años el trabajo se quede en el primer caso, y que cada visita deje constancia escrita. No podemos decirte cuánto sin ver la finca, pero sí de qué depende que sea más o menos.
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